comparación de retratistas con Diane Arbus


Nota al lector: estoy consciente de que gramaticalmente es incorrecto hacer oraciones sin un sujeto y predicado, pues estas no serían oraciones. Sin embargo, me agrada hacer oraciones que no necesariamente tengan sujeto y predicado para poder hacer evidentes las pausas que quiero marcar, algo que se parezca a como si yo estuviese hablando. Es mi forma de escribir, supongo. Una disculpa si es molesto para el lector. 

Algo interesante del retrato es darse cuenta de qué es lo que se está retratando. Una persona, un nombre, una alegoría, un ícono o un tipo. Esto se puede ver en la fotografía pero también en el nombre que se le da a la fotografía. Nadar por ejemplo, retrata personajes, nombres conocidos. Sus retratos de artistas, compositores, escritores y políticos son casi siempre con un fondo neutro, ya sea blanco o negro, y los personajes están vestidos con prendas elegantes. Lo que es interesante es que muchos de los sujetos no ven a la cámara. Julia Margaret Cameron ve en la fotografía un medio para crear alegorías bíblicas o literarias. Hace montajes. Ella decía que combinaba lo ideal con lo real sin que lo ideal opacara del todo a lo real. Yo pienso que lo ideal siempre opaca a lo real, sobre todo cuando se busca la belleza. August Sander retrata a tipos. Retrata los oficios de cada persona, reduciendo su sujeto a lo que se dedica, distinto a Nadar que reduce sus sujetos a su nombre. Esto lo podemos deducir por el nombre de las fotografías. “Minero”. “Cocinero”. “Policía”. Claro, no podemos reducir todos sus retratos a ser simplemente de tipos, pero en su gran mayoría, podemos inferir que así veía al mundo. Cecil Beaton retrata no tanto a las personas como lo que usan, como se visten, qué accesorios usan, y cómo eso se transforma en otra piel. Está muy interesado en la moda y de hecho fue parte esencial del registro de la evolución de la moda durante su época. Es muy teatral y sus retratos suelen ser de iconos. Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, etc. Los eleva a otro nivel, ya no son los personajes retratados de Nadar, ahora son casi ídolos. También hay una frecuente con Beaton de escapar las clases medias y fijarse solo en las altas. Lo deseado por todos. La riqueza y la belleza. Parecido a Beaton en algunos aspectos, tenemos a Richard Avedon. La diferencia con él es que, en mi opinión, ve a sus sujetos como personas y no tanto ídolos. Se fija en sus manías, las posiciones. Busca volver a ver lo humano y lo característico de cada persona. Después tenemos a Cindy Sherman, fotógrafa y directora de cine estadounidense. Es importante que sea directora de cine ya que le gusta la teatralidad y la historia que cuenta la imagen. Retrata mucho escenas de la intimidad en su serie The ballad of sexual dependency. Pero pienso que es una intimidad muy bella, no es un intimidad que nos incomode ver. 


Si algo tienen en común estos fotógrafos es que buscan retratar algo que se quiere ver. Todos queremos ver a Julio Verne vestido de forma elegante, o  Marilyn Monroe posando, o los niños de Cameron vueltos en ángeles. Es agradable. Es lindo. Es… cómodo. Nos gusta cómo se ve. Y esto es importante porque estas fotografías se ven reflejadas en nuestra realidad. Vivimos en el mundo que habitamos y el mundo que pensamos. Y el mundo en el que pensamos esta compuesto por estas imágenes idílicas. Copiando a Susan Sontag, todo se remite a la cueva de Platón. Vemos copias pero copias de lo ideal. Lejos de esto está Diane Arbus. Ella destaca de todos los fotógrafos porque no busca retratar cosas que queramos ver o cosas que nos gusten. Retrata lo otro. Retrata lo distinto. Retrata lo ajeno. Ella busca en las personas gestos que queremos evitar. No es como Nan Goldin que usa las imperfecciones para hacerlas parte de la belleza, Arbus usa las imperfecciones para hacer más imperfecta la imagen. Las imágenes de Arbus nos ponen incómodos. Pero es una incomodidad muy curiosa porque la conocemos, son cosas que hemos visto, simplemente no queremos verlas y las negamos como parte de la realidad. Goldin de hecho menciona en una entrevista con Tate Gallery: “No puedo fotografiar a alguien que yo creo que es feo o que me disgusta.” Con esa frase nos dice todo lo contrario a Arbus. 

Creo que Arbus va más allá de solo retratar gente “fea”. Creo que replantea el uso de la fotografía. Ya no es sólo para mostrar el mundo ideal y fijarse en la idea de lo bello, ahora es también para mostrar el otro mundo que no queremos ver y ponerlo al mismo nivel de lo idílico. Esto último es lo que me gustaría destacar: poner lo idílico y lo grotesco en el mismo nivel. Y ese nivel es el de digno de ser visto. 

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