Notas sobre Susan Sontag: In Plato´s Cave


Mis reflexiones serán selectivas ya que, de lo contrario, se extendería demasiado este reporte de lectura y no es mi intención. 

Me parece adecuado por parte de Sontag hacer uso de la metáfora de la cueva de Platón para plantear su primer capítulo. Resumiendo esta metáfora, Platón habla de que lo que vemos son solo copias de las cosas reales; estamos metidos en una cueva donde vemos las sombras de los objetos y no los objetos en sí. Según Sontag, esto ocurre con las fotografías. Las fotografías son apariencias de la realidad pero no son la realidad en sí. En esto estoy muy de acuerdo con ella ya que una foto no es mas que un simple objeto; es, literalmente, papel. Este concepto de cosificación de la realidad es quizá lo que más interesante se me hizo en esta lectura. Transformamos la realidad a la imagen y al convertirla en imagen, deja de ser parte de la realidad. De hecho, yo opino que la imagen es otra realidad en sí, es otro tiempo y otro espacio que ya no concuerda con el que estamos viviendo ahora. 

Como segunda reflexión me parece interesante su concepto de agresión al tomar una fotografía. Me gusta pensar que al tomar una fotografía de robas la imagen física de alguien. Al tomar la fotografía te pertenece un instante en el tiempo y el espacio la imagen de alguien más y esa persona no lo puede recuperar y ahora tú has hecho de esa persona un mero objeto. Al plantearlo así, en verdad suena como una agresión.

Mi tercera reflexión va sobre el fenómeno de los viajes, las memorias familiares y la evidencia. Cada vez que uno sale de su casa es probable que encuentre a alguien tomando una foto. Parecería que si no tomamos fotos de lo que estamos haciendo, no hay prueba de que sucedió. En los recuerdos familiares de viajes el concepto de evidencia es clave para entender cómo se desarrolla el fenómeno. Una familia quiere fotografías de ellos posando al lado de algún monumento o sitio emblemático que sea reconocible como de otro país. Al final buscan evidencia de que estuvieron ahí, ya sea para sí mismos o para los demás, pero deben de poder demostrar que viajaron y estuvieron en ese mismo sitio. Pero hoy en día, esto ha escalado a extremos. Ahora se toman fotos de lo que estamos comiendo, lo que estamos haciendo; en general, somos menos selectivos con qué cosas fotografiamos gracias a la fotografía digital. Yo siento que en parte es una forma de querer proyectar la vida perfecta que podríamos tener al dar "pruebas" de que estamos haciendo ciertas acciones pero solo mostrar la mejor cara de esas acciones y sacarlas de su contexto para todos los demás se lo puedo imaginar.

La cuarta reflexión gira en torno a la imagen de uno mismo y tiene que ver un poco con la reflexión de arriba. Con la fotografía ya podemos evidenciar el paso del tiempo a partir del auto-retrato. Antes, la imagen de cuando uno era chico solo podía quedarse en la memoria de quien lo vio de chico (o una pintura) y la imagen de uno mismo era verse al espejo y esa última imagen que tenías de tu reflejo era la imagen que te definía. Hoy en día, son una serie de imágenes las que conforman la imagen personal. En todas las fotografías que tenemos de cuando éramos chicos, nos reconocemos a nosotros, aunque no nos veamos así ahora. De esta forma, la imagen personal se conforma por una serie de híbridos de nosotros. Hay una "pseudo-presencia y ficha de ausencia" ya que nosotros podemos seguimos aquí, pero físicamente esa persona que vemos en la fotografía está ausente.

Mi última reflexión gira en torno a la curaduría. Hay varios momentos en los que Sontag se acerca al tema sin usar la palabra curaduría. Cuando habla de coleccionar al mundo y de hecho cita a la película les Carabiniers, yo siento que se refiere a coleccionar una curaduría del mundo: tú escoges qué pedazos del mundo irás coleccionando. Siento yo que la fotografía implica curaduría, implica una elección de momentos y cosas retratadas, además de que implica con qué fotografías de esas elecciones te vas a quedar. Uno va curando su propia colección de recuerdos, de objetos, de temáticas. Incluso la idea del libro de fotografías, me parece genial. Es una especie de museo móvil. También, cuando conviertes las fotografías en un video como en Si j´avais quatre dromedaires, tienes mucho más control sobre tu curaduría porque escoges qué va antes y qué va después.



Comentarios